Pasó la feria del libro y junto con ella los aguaceros de abril que mojan hasta la moral del procurador. Me dejó varios libros, muchas lecturas pendientes, muchas que quiero hacer y otras que quiero querer hacer a su debido tiempo.
Me gusta ir a la feria, incluso a esos pabellones a los que va tan poca gente, como los científicos y los gubernamentales. No sé qué tanta gente vaya a esos pasillos, no sé como miden la afluencia parcial a cada pasillo, pero hay varias cosas que sin métrica ni estadísticas son un grito a voces cada año.

Qué llovedera.
Y bueno, que le vamos a hacer, abril lluvias mil y en Bogotá aún más. ¿Qué podríamos hacer para que la lluvia deje de ser una excusa para no ir a la feria? Se me ocurre que quizá si llueve le den descuento en la boleta al valiente asistente. O qué tal, una sombrilla de la feria o de alguno de sus tantos patrocinadores, merchandaising a prueba de agua. O qué tal, crear una fuente bonita que se encienda cuando llueve, y solo cuando llueve puedes verla funcionar.

Qué montón de gente.
A la lluvia le sumas que la gente que con valentía fue, llegó mojada y oliendo extraño. Qué tal un lugar en el que se puedan guardar los abrigos húmedos, o mejor aún, algún servicio prestado por alguna empresa de electrodomésticos que seque la ropa de los asistentes y que de paso la deje con olor a algún suavizante de ropa. (Inserta las marcas allí)
Qué hambre.
Los fines de semana suelen ser los días de mayor afluencia, pero aún en los de menor afluencia la plazoleta de comida no da a basto. No propongo ampliar la plazoleta, ni poner en cada pabellón un pequeño restaurante, cosa que hicieron en el de Portugal y el pabellón seis y que me desagradó mucho. Porque la gente invade las escaleras para sentarse a comer y puede quedarse allí horas. Y porque no quiero sentir el olor a bacalao o ninguna fritura mientras veo una ilustración u hojeo el libro de un nobel.

Pero podría ser que adecuaran una sola zona para que la gente coma, muchas personas salen de la feria a comprar un pollo asado para todos, porque seamos realistas este país hace un gran esfuerzo cuando de consumir cultura se trata, por qué no darle beneficios a los que asisten a este tipo de eventos?
Qué trancón.
Bien, el problema aquí es que hay un solo parqueadero, pues nenes, la cosa en esta situación si esta peluda, porque ampliar los parqueaderos aún está pendiente, sin embargo tampoco sé de parqueaderos para bicicletas ni conozco ninguna ruta de SITP que pase cerca, podrían hacer alianzas temporales con buses que haga recorridos circulares, no es que transmilenio quede lejos de Corferias pero no a todos nos sirve transmilenio.
Tampoco estaría demás hacer pública la lista de todas las editoriales participantes con número de Stand y pabellón. Digo.
La imagen propia de todas las crisis financieras por especulación.